En el transcurso de la historia universal han sido muchas las ciudades que han dejado huellas imborrables por su gran trascendencia y carácter creciente en el dominio y expansión, tanto hegemónica como intelectual, solo que la Antigua Grecia fue para el mundo antiguo uno de los grandes baluartes de ejemplo de civilización.
Cuando nos referimos a la Antigua Grecia, hacemos alusión al periodo comprendido entre la Edad Oscura de Grecia 1100 a.C., la invasión Dórica y la conquista romana de Grecia tras la gran Batalla de Corinto.
La Antigua Grecia aparece entre los grandes escritos de Historia Antigua y su cultura formó parte influyente sobre el Imperio Romano, el cual supo difundirlo a través de muchos territorios de Europa. Culturalmente la civilización de la Antigua Grecia significo un inmenso pilar para todo el continente, mostrando un alto nivel de influencia en cuanto a la lengua, la política, la filosofía, los sistemas educativos, la ciencia y las artes, posteriormente dando al traste a la corriente renacentista sobre los siglos XV y XIV en toda la Europa Occidental.
La civilización de la Antigua Grecia fue específicamente marítima, comercial y de carácter totalmente expansionista, una realidad en la que el componente geográfico jugo su papel fundamental, ya que sus características sureñas en la Península de los Balcanes les dificultaba la actividad agrícola y las comunicaciones internas, lo que gracias a su dilatada longitud de costas, le favorecieron su expansión a ultramar. Siendo de esta forma los mejores en su tiempo en cuestiones de la ingeniería naval.
De la Antigua Grecia no se puede dejar de mencionar en el periodo Arcaico a dos de sus grandes ciudades y su más insigne personaje nos referimos a Esparta y Atenas, con Alejandro Magno como gran Guerrero y estratega de su época.




