Mistrás fue una ciudad bizantina fortificada que fue levantada en lo alto del monte Taigeto en el Peloponeso.
Esta antigua población rodeada por una gran muralla fue fundada por los francos en el años 1249 y fue el príncipe Guillermo II quien diera la orden para construir el magnífico palacio en la cima del peñasco, teniendo en cuenta que se trataba de un lugar estratégico de vigilancia y defensa para la época.
Fue un sitio de gran importancia durante todo el período bizantino, centro de cultura de excelencia que pudo reunir en su seno artistas, pensadores y sabios de diferentes lugares como Constantinopla, Italia y los de Europa del Este.
Una visita imperdible es a la iglesia de Pevívleptos que posee en su interior varios frescos donde se narran las más importantes fiestas de la iglesia y la Pandánasa, el más antiguo de todos los templos levantado en 1428 con un marcado aire gótico que lo distingue. Aquí también puede disfrutarse de una serie de frescos que en este caso muestran los milagros de Cristo.
Otros monumentos religiosos para visitar son Agios Giorgios y los templos de Afendikó y Agios Theodoros.
Mistrás es un sitio que posee un encanto especial, recorriendo sus antiguos edificios, contemplando las laderas imponentes, las vistas espectaculares desde el Taigeto, todo aquí tiene un valor especial sobre todo por su austera y humilde belleza que nos habla de un pasado muy lejano.
Las ruinas de Mistrás desde la fortaleza hasta los monasterios, iglesias y el palacio, fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1989.
A pesar de encontrarse deshabitada desde hace mucho tiempo, sigue encantando con su magia y misterio a los turistas que llegan hasta ella, una experiencia única que resultará inolvidable.
Foto Fuente Theodora




