Viajando al noreste del Peloponeso hallaremos la ciudad de Stymphalia, perteneciente a la prefectura de Corinto.
Fueron encontrados aquí varios templos en honor a Hera y excavaciones posteriores descubrieron también, una antigua ciudad a orillas del lago Stymphalia, llamada Sikyon, que fuera luego refundada en el siglo IV a.C.
Lo que más llamó la atención de los arqueólogos fueron sus anchas calles de casi seis metros, encontrándose en el lugar casas, una fuente de agua, templos y un teatro, además de un taller de tejido. También, fueron hallados monasterios como el de Zaraka y pequeñas iglesias además de cuatro cementerios cristianos.
En la región se encuentra el hermoso lago Stymphalia la mayor cuenca de la zona que se extiende desde el Peloponeso hasta las húmedas montañas del sur.
Se destaca este lugar por ser el hábitat de vida vegetal y animal además de un reservorio natural de agua. Se trata de un sitio protegido que fue incorporado a la red Natura 2000.
Lo antiguo y lo moderno se entremezclan en Grecia siendo una constante encontrarnos con ruinas y edificios novedosos hechos con tecnología de avanzada y sin dañar el medio ambiente, preservando su patrimonio histórico y cultural sumamente valioso.
Una muestra de ello es el Museo del Medio Ambiente, al pie de las colinas que sirven de marco al lago y que pertenece a una red de museos temáticos que se esparcen por distintos puntos de Grecia.
El edificio fue levantado sobre los restos de la antigua ciudad de Stymphalia, construido bajo principios ambientales de no agresión al medio ambiente, los materiales utilizados son todos naturales, además de ser diseñado para utilizar la energía solar y los vientos tanto para calefaccionar como par refrigerar el edificio.
La visita al museo es muy enriquecedora ya que cuenta con alta tecnología en lo que a medios tanto audiovisuales como de comunicación se refiere, pudiéndose desde el interior observar todo el lago. Siendo el objetivo de esta institución crear la conciencia ambiental y de reaprovechamiento de la naturaleza.
Foto: Fuente Trekehart




