Grecia siempre nos sorprenderá con algún sitio al que no hemos ido aún, lugares más alejados o simplemente menos concurridos por no ser tan conocidos.
En muchas ocasiones nos encontraremos con paraísos insospechados llenos de belleza, donde pasar unos días rodeados de bonitos paisajes, saliendo de las conocidas rutas turísticas tradicionales será seguramente toda una aventura.
Así, llegaremos a Vatsa, situada al sur de Paliki, un remanso de paz y bellos paisajes, desde donde puede contemplarse el Mar Jónico y disfrutar del río que la circunda, único en el que es posible navegar en la penínusla de Cefalonia. Este mismo río es el que llega hasta el límite con Kounopetra formando un valle no demasiado extenso donde se encuentran algunas playas .
Con una larga historia se han hallado en Vatsa asentamientos que existían allí en el año 3000 a.C.
Dentro de los tesoros arqueológicos descubiertos en la zona existe un mosaico muy antiguo que perteneció a un viejo templo, que los estudiosos de estos temas consideran pudo tratarse de una edificación dedicada Poseidón. El mosaico aquí encontrado fue llevado al Museo Arqueológico de Argostoli donde puede ser visto en la actualidad
También, cerca de las ruinas arqueológicas fue levantada la pequeña Capilla de San Nicolás, un sitio bonito para visitar.
Una de las actividades que más se desarrolla en Vatsa es la de la pesca dado el caudal del río en su parte más profunda que es el lugar donde los pescadores van cada mañana a buscar sus presas, tanto para su propio sustento como para la venta.
Las playas de la zona son muy bellas y tranquilas pudiéndose disfrutar de un largo día de relax, buena comida en las tabernas o dedicarse a la práctica de canotaje y vela o alquilar un yate para pasear durante todo el día.
La elección de cómo pasar el tiempo en este paradisíaco lugar es de cada uno, pero sea cual fuere de seguro representarán unos días inilvidables.
Foto: Fuente Oskars




